Cocinar con amor es mucho más que seguir una receta.
Es mirar lo que tenemos, decidir con calma, y transformar ingredientes.
A lo largo de la historia, el ser humano ha aprendido a alimentarse, a conservar, a disfrutar. Y en cada etapa, la cocina ha sido un espacio de encuentro, de memoria y de afecto.
Hoy, cuando abrimos la nevera y elegimos qué preparar, seguimos ese mismo gesto ancestral: cuidar, transformar y regalar sabor.


Esta sección es un homenaje a esa cocina que no solo alimenta el cuerpo, sino también el alma.


Porque cocinar con amor es crear hogar, es regalar tiempo, es recordarnos que merecemos lo bueno.
El hombre, el alimento y su entorno
Paleolítico: recolección y caza
Neolítico: agricultor y ganadero
Edad Antigua: Producción de alimentos elaborados (cerveza, vino, sal…)
Y ahí empieza todo… En el momento en que el hombre somete a los alimentos a un proceso de transformación, la necesidad pasa a ser un placer. Por eso es importante conocer las diferentes técnicas de transformación y conservación de los alimentos , así como los productos que encontramos en el mercado.
El hecho de alimentarnos se ha ido transformando, así como las costumbres que van unidas a ese momento, tanto de preparar como de degustar y disfrutar de esos platos.
Sé que es muy retórico y trivial evocar recuerdos del pasado, pero yo que siempre era muy cocinillas, y no lo digo por el hecho de que me guste la cocina, sino por el ambiente que se creaba en ella: Cotilleos, chascarrillos y demás junto a los fogones.
Aromas y sabores en aquellos platos que requerían de tiempo y que por ello daban lugar a esos momentos en los que se compartía todo: el trabajo, la experiencia, los truquillos de cada uno y al final el resultado en las caras de los comensales.
Hoy, después de muchos años, recuerdo aquello con amor y cariño, y siempre que me pongo a cocinar, abro la nevera, miro lo que tengo y decido, a partir del tiempo que dispongo, lo que voy a cocinar y, si algo requiere de más tiempo, hago mientras cocino una elaboración inicial:
«Cocinar es también conservar».
Con todo esto, a lo que quiero llegar es a que la falta de tiempo o de presupuesto no nos impida degustar y disfrutar de esos platos que nos llevan al pasado, que, además de sanos y nutritivos, son económicos y fáciles de elaborar. ¡Ah! Y que se pueden transformar en platos más ligeros, pero sin que pierdan su esencia:
«El aroma y el sabor».
Regalarte un delicioso plato es amarte y solo si tú te amas podrás amar a los demás.
Yolanda Infante Garrido
Utiliza las diferentes técnicas y conoce los diferentes productos que puedes encontrar en el mercado. Disfruta en tu hogar!
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