Sumergir un alimento en un medio ácido es una forma eficaz de conservarlo. El ácido actúa como barrera:
- Elimina microorganismos
- Detiene reacciones enzimáticas
- Modifica el sabor, color y textura del producto
Se considera una semiconserva, así que necesita frío o esterilización para mantenerse en buen estado.
Ácidos usados en la conservación
- Vinagre: el más común, versátil y accesible
- Ácido cítrico: presente en frutas como el limón
- Ácido ascórbico: también conocido como vitamina C
- Ácido tartárico: más habitual en elaboraciones específicas
Adobos: técnica, usos y variantes
El adobo es una mezcla de vinagre, especias y hierbas aromáticas (como orégano, ajo o pimentón) que se aplica antes de cocinar, especialmente en carnes y pescados. Su función es aromatizar, ablandar y preparar el alimento, y requiere refrigeración.
Para preparar el género para un buen adobo lo esencial es trabajar con piezas limpias y frescas, y ajustar la mezcla según el tipo de alimento.
En carnes y aves (pollo, cerdo, conejo), comienza retirando exceso de grasa y nervios, y corta en piezas regulares para que el adobo penetre de forma uniforme. En pescados, utiliza variedades firmes (bonito, caballa, sardina), límpialos bien de vísceras y sangre y, si son piezas grandes, filetéalos para facilitar la maceración.
El adobo se compone de vinagre, especias y hierbas aromáticas (ajo, pimentón, orégano, laurel), que se mezclan con aceite y sal. El género se sumerge en esta preparación y se deja reposar en frío:
- Carnes: entre 12 y 24 horas, para que se ablanden y se impregnen de sabor.
- Pescados: bastan 2–6 horas, ya que el ácido actúa rápido.
- Verduras: se pueden adobar brevemente (1–2 horas) antes de cocción para aromatizar.
Consejos prácticos:
- Ajusta la proporción de vinagre: más fuerte para carnes grasas, más suave para pescados delicados.
- Añade especias al final del reposo si buscas aromas frescos y no demasiado penetrantes.
- Mantén siempre en refrigeración: el adobo es una semiconserva y necesita frío para garantizar seguridad.
- Si el género va a cocinarse después (plancha, horno, guiso), el adobo sirve como preparación previa; si se consume frío, asegúrate de controlar bien los tiempos para evitar exceso de acidez.
Ceviche
- Pescados de roca o mariscos en zumo de cítricos con especias.
- No se cocina: el ácido «cuece» el alimento.
- Muy presente en la cocina latinoamericana.
- Mezcla de zumos de cítricos, condimentos, especias y hierbas aromáticas.
Para preparar el género para un buen ceviche conviene seguir unas pautas muy claras que aseguran tanto la calidad como la seguridad del plato.
Primero, elige pescados de roca o mariscos muy frescos, preferiblemente recién capturados o de confianza. Antes de macerar, limpia y desangra el pescado: sumérgelo unos minutos en agua con hielo para eliminar restos de sangre y mejorar textura. Luego, retira piel y espinas y corta en dados pequeños y uniformes, lo que facilita que el ácido actúe de manera homogénea.
El medio ácido debe ser zumo de cítricos recién exprimidos (limón, lima o una mezcla con naranja amarga), nunca embotellado, porque la frescura es clave para la reacción. Añade el pescado al zumo y deja macerar en frío: el tiempo depende del género, pero suele bastar entre 10 y 20 minutos para pescados blancos y hasta 30 para mariscos más firmes.
En cuanto a condimentos, incorpora cebolla morada en juliana, ají o guindilla, cilantro fresco y sal fina. Evita sobrecargar de especias al inicio: el ácido debe ser protagonista. Sirve inmediatamente después de la maceración, acompañado de guarniciones tradicionales como maíz, boniato o aguacate.
Consejo práctico: si trabajas con pescado más delicado (como lenguado o dorada), reduce el tiempo de maceración para que no se endurezca; en cambio, con mariscos como gambas o pulpo, prolonga unos minutos más y corta piezas pequeñas para que el ácido penetre bien.
Tartar
- Producto crudo (atún, setas, mariscos, huevos), macerado con ácido, especias y yema cruda.
- Se sirve fresco, sin cocción
- El uso del huevo es tradición que no norma. Se puede sustituir por aguacate, tahini o emulsiones de aceite y cítricos.
Para preparar el género para un buen tartar es fundamental trabajar con producto fresco y manipularlo con cuidado.
Empieza seleccionando pescados, mariscos, setas o carnes de máxima calidad, preferiblemente de consumo en crudo certificado. En el caso del pescado, conviene congelarlo previamente al menos 48 horas para garantizar seguridad alimentaria frente a anisakis. Una vez descongelado, retira piel, espinas o partes duras y corta en dados muy pequeños y regulares, lo que asegura una textura homogénea.
Si trabajas con carne (como solomillo de ternera) elimina nervios y grasa antes de picar. Para mariscos, como vieiras o gambas, limpia bien y corta en piezas pequeñas. En el caso de setas, escoge variedades firmes (como champiñones o portobello), límpialas sin exceso de agua y pícalas finamente.
El macerado se hace con ácidos suaves (zumo de cítricos, vinagre de arroz o reducción de vino blanco), mezclados con especias y aromáticos: pimienta, cebolla, alcaparras, mostaza o hierbas frescas. Añade el ácido justo antes de servir para que el producto mantenga frescura y no se endurezca.
Tradicionalmente se incorpora yema cruda para dar untuosidad, pero puedes sustituirla por aguacate triturado, tahini o emulsiones de aceite y cítricos si buscas una opción más segura o vegetal.
Consejo práctico:
- Para pescados grasos como atún o salmón, usa cítricos suaves y corta en dados pequeños para equilibrar sabor.
- Para carnes rojas, acompaña con mostaza y encurtidos finos que realcen el carácter.
- Para setas, combina con aceite de oliva y limón para potenciar aroma sin perder textura.
Carpaccio
- Lonchas finas de alimentos crudos con unas gotas de ácido.
- El ácido modifica textura y sabor.
Para preparar el género para un buen carpaccio lo esencial es la calidad y el corte.
Elige siempre producto muy fresco: carnes nobles (solomillo de ternera, buey), pescados firmes (atún, salmón, lubina) o incluso vegetales como calabacín y remolacha. En el caso de pescado, recuerda congelar previamente al menos 48 horas para garantizar seguridad frente a anisakis.
El género debe estar muy frío antes de cortar, incluso ligeramente endurecido en congelador, para facilitar lonchas finísimas y regulares. Utiliza un cuchillo largo y bien afilado o una máquina cortafiambres. Las piezas se disponen en un plato, separadas y extendidas, sin montones.
Una vez cortado, se añade el medio ácido (unas gotas de limón, lima o vinagre suave) justo antes de servir, para que modifique textura y realce sabor sin “cocer” en exceso. Completa con aceite de oliva virgen extra, sal fina y pimienta recién molida.
Consejos prácticos:
- Para carnes rojas, acompaña con lascas de parmesano y rúcula, que equilibran el ácido.
- Para pescados grasos, usa cítricos suaves y añade hierbas frescas como eneldo o cilantro.
- Para vegetales, combina con vinagre balsámico y frutos secos, que aportan contraste y textura.
El carpaccio debe servirse inmediatamente tras la preparación, ya que el ácido actúa rápido y el producto pierde frescura si se prolonga la espera.
Escabechado
- Estofa en caldo ácido (vinagre + aceite + especias).
- Se aplica a carnes, pescados o verduras.
- Se conserva en frío.
Para preparar el género para un buen escabechado lo fundamental es trabajar con piezas limpias y adecuadas al medio ácido.
En carnes y aves, selecciona cortes magros (pollo, conejo, codorniz) y sella previamente en aceite caliente para fijar jugos y dar color antes de sumergir en el caldo ácido. En pescados, escoge variedades firmes (caballa, sardina, bonito) y limpia bien de vísceras y sangre, incluso con un baño breve en agua con hielo, para evitar sabores metálicos. En verduras, utiliza piezas enteras o troceadas según dureza: zanahoria, pimientos o setas se benefician de un escaldado rápido antes de entrar en el escabeche.
El medio se compone de vinagre, aceite y especias (laurel, pimienta, ajo, pimentón), que se calientan juntos para formar un caldo aromático. El género se incorpora y se deja cocer suavemente, sin llegar a hervir en exceso, para que el ácido penetre sin deshacer la textura. Una vez terminado, se enfría y se conserva en frío, siempre cubierto por el líquido para evitar oxidación.
Consejos prácticos:
- Para pescados pequeños, bastan 10–15 minutos de cocción en el escabeche; para piezas más grandes, prolonga hasta 30 minutos.
- En carnes, el sellado previo es clave para que no se resequen.
- En verduras, controla el tiempo: demasiado ácido las endurece, poco las deja blandas.
- El reposo en frío (mínimo 24 horas) intensifica aromas y mejora la conservación
Encurtidos
- El género se limpia y se sumerge en vinagre (a veces diluido con agua)
- Vinagre puro: más agresivo, conserva mejor pero endurece.
- Vinagre diluido: más suave, conserva textura y sabor original.
- El tiempo dependerá del tamaño del producto
- Verduras finas (cebolla, zanahoria): 1–3 días.
- Pescados: 12–24 horas.
- Frutas: hasta una semana.
- Carnes: encurtido previo a cocción o conservación en frío.
- En pescados, sumergimos primero en agua con hielo (eliminamos la sangre)
- Después del vinagre, se conserva en salmuera, aceite o vinagre aromatizado
- Salmuera: agua con sal, ideal para mantener textura y sabor.
- Aceite: crea una capa protectora, aporta aroma y suaviza el ácido.
- Vinagre aromatizado: con hierbas, especias, ajo, laurel, etc.

Para preparar el género para unos buenos encurtidos hay que tener en cuenta tanto la limpieza inicial como el medio ácido que se va a utilizar.
Empieza siempre con productos frescos y firmes: verduras (cebolla, zanahoria, pepino), frutas (manzana, pera), pescados pequeños o mariscos. Lava bien y, en el caso de pescados, realiza un paso previo en agua con hielo para eliminar sangre y mejorar textura. Corta en piezas regulares: rodajas finas para verduras, dados pequeños para frutas, filetes o lomos para pescados.
El medio ácido suele ser vinagre puro o diluido con agua. El vinagre puro conserva mejor pero endurece; el diluido mantiene textura y sabor más natural. Ajusta según el género:
- Verduras finas: 1–3 días de maceración en vinagre.
- Pescados: 12–24 horas, siempre refrigerados.
- Carnes: se encurten antes de cocción o se conservan en frío tras el vinagre.
- Frutas: hasta una semana, con vinagre más suave.
Después del vinagre, puedes prolongar conservación con salmuera (agua con sal, mantiene textura), aceite (protege y suaviza el ácido) o vinagre aromatizado (con hierbas, especias, ajo, laurel).
Consejos prácticos:
- No mezcles géneros muy distintos en el mismo encurtido: cada uno necesita su tiempo y medio ideal.
- Añade hierbas frescas al final para que no pierdan aroma durante la maceración
- Mantén siempre en frío: los encurtidos son semiconservas y necesitan refrigeración.
- Usa recipientes de vidrio esterilizados y asegúrate de que el producto quede totalmente cubierto por el líquido.
Conclusión:
La conservación por cambio de pH, conocida como «cocina sin fuego», se basa en sumergir los alimentos en medios ácidos que actúan como barrera frente a microorganismos y reacciones enzimáticas, modificando además su sabor y textura.
El adobo, mezcla de vinagre y especias, resulta ideal para carnes y pescados, pues aromatiza y ablanda, aunque siempre debe mantenerse en frío.
El ceviche, típico de Latinoamérica, utiliza zumos cítricos para “cocer” pescados o mariscos, recomendándose piezas frescas y de rápida maceración para evitar riesgos.
El tartar, elaborado con productos crudos como atún o setas, se macera con ácido y especias; conviene sustituir el huevo por emulsiones vegetales si se busca mayor seguridad.
El carpaccio, con lonchas finas de carne o pescado, se beneficia de unas gotas de cítricos o vinagre que realzan sabor y suavizan textura, pero debe servirse inmediatamente.
El escabechado, que combina vinagre, aceite y especias, es apropiado para carnes, pescados o verduras, prolongando su conservación en frío.
Finalmente, los encurtidos requieren ajustar el medio según el producto: vinagre puro para verduras firmes como zanahoria, vinagre diluido para frutas delicadas, y un paso previo en agua con hielo para pescados antes de sumergirlos en vinagre, completando la conservación con salmuera o aceite para mantener textura y aroma.
En todos los casos, se trata de semiconservas que necesitan refrigeración o esterilización para garantizar su seguridad y calidad.
Yolanda Infante Garrido
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