1.3.4-Conservación por Deshidratación

Una técnica natural y eficaz que utiliza el calor, el frío y el aire para retirar el agua de los alimentos. Al hacerlo, se reduce la actividad de microorganismos y enzimas, lo que permite conservar los productos durante más tiempo sin perder su esencia.

Ventajas

  • Conservación a temperatura ambiente
  • Reduce el peso y volumen del producto final
  • Buena retención de nutrientes esenciales, como vitaminas y minerales

Tipos de deshidratación

Liofilización

  • Se congela el alimento y se introduce en una cámara de vacío
  • El agua se elimina por sublimación pasando de solido a vapor sin convertirse en líquido
  • Conserva todas las propiedades organolépticas: sabor, aroma, textura.

Usado en productos delicados como frutas, verduras, café instantáneo o incluso platos listos para consumo.

Secado

  • Se elimina el agua parcialmente con calor o aire en ambientes controlados.
  • Protege el alimento de insectos y roedores.
  • Se recomienda combinarlo con otras técnicas, como el envasado al vacío o refrigeración

Deshidratación industrial

  • Fuente constante de calor y aire para extraer el agua
  • Se aplican técnicas como evaporación (se elimina toda el agua) o condensación (eliminación parcial).
  • Se realiza en equipos especiales como centrifugadoras térmicas.
  • Perfecta para productos muy perecederos que necesitan procesado rápido y eficaz.

Cómo deshidratar alimentos en casa

Para deshidratar alimentos en casa, lo primero es elegir frutas, verduras o hierbas frescas y en buen estado. Cuanto más maduros y sanos estén, mejor será el resultado final. Antes de iniciar el proceso, conviene lavar, pelar y cortar los ingredientes en trozos uniformes. Los cortes finos ayudan a que el secado sea más homogéneo y rápido.

Puedes utilizar distintos métodos: el horno, el deshidratador eléctrico o el secado al sol. Si usas el horno, coloca los alimentos sobre una rejilla y mantenlo a baja temperatura, entre 50 y 70 °C, dejando la puerta entreabierta para que la humedad pueda salir. El deshidratador eléctrico es la opción más eficiente, ya que permite controlar con precisión la temperatura y el tiempo según el tipo de alimento. El secado al sol, en cambio, solo es recomendable en climas cálidos y secos, y siempre conviene proteger los alimentos con una malla fina para evitar insectos.

Es importante controlar el tiempo y la temperatura durante todo el proceso. Cada alimento tiene su propio ritmo: las frutas suelen tardar más que las verduras. Además, conviene evitar temperaturas demasiado altas que puedan alterar el sabor o reducir el valor nutricional.

Una vez deshidratados, los alimentos deben guardarse en envases herméticos, como frascos de vidrio, bolsas con cierre o recipientes al vacío. Lo ideal es conservarlos en un lugar fresco, seco y oscuro. Para mantener el control, es útil etiquetar cada envase con la fecha de deshidratación y revisar periódicamente que no haya humedad ni signos de deterioro.

Yolanda Infante Garrido

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