2.3.2.0-El rol del mobiliario en diseño interior

La elección de los muebles

Para la elección de unos muebles adecuados, debemos considerar varios factores:

El tamaño de la habitación: No utilizar muebles grandes en espacios pequeños ni pequeños en espacios grandes. Debe haber proporcionalidad y un equilibrio en términos de peso visual y distribución.

La funcionalidad: Pensemos en la función principal de la habitación. También consideramos los muebles que queremos. Deben ser materiales duraderos y fáciles de limpiar, según quien usará el espacio: tener en cuenta mascotas y niños. Evaluar las necesidades personales.

La multifuncionalidad: En espacios reducidos, la multifuncionalidad es clave. Optar por muebles con doble función, como un sofá-cama o una otomana que tenga almacenamiento, permite aprovechar al máximo cada rincón sin renunciar al estilo ni a la comodidad.

Punto focal: Elige un punto focal como una chimenea, una ventana o un cuadro. Luego organiza los muebles para realzarlo.

Confort y ergonomía:

Asegura el flujo de tránsito. Calcula el espacio para el paso. Los caminos han de estar despejados.

Comprueba siempre que puedas la comodidad. Lo que parece bueno, no siempre es cómodo. Los muebles han de asegurar una vida cómoda y saludable.

Material, tela y colores: Los colores brillantes o los diseños únicos pueden aportar un toque de energía y personalidad a una habitación con tonos neutros. Funcionan como acentos visuales, realzando el espacio y creando un contraste atractivo y dinámico.

Estilo y estética: Piensa en los colores y patrones de los materiales y asegurate de que se ajustan a la decoración existente.

Armonía: Los muebles han de complementar la combinación de colores generales de la habitación.

Colores de los muebles

  • Paleta neutra: blanco, beige, gris y negro. Perfectos para muebles grandes, ofrecen un fondo versátil que permite jugar con detalles más llamativos ( accesorios, textiles o arte). además, aporta amplitud y luminosidad, ideal para cualquier diseño.
  • Colores atrevidos y vibrantes: para piezas decorativas o una pieza única y llamativa. Evita el uso excesivo ya que puede abrumar un espacio.
  • Tonos cálidos frente a tonos fríos:rojos, naranjas y amarillos (cálidos) crean una atmósfera acogedora. azules, verdes y morados (fríos) evocan calma y serenidad.

Combinación de muebles y paredes en contraste

  • Muebles claros y paredes oscuras, o viceversa, pueden crear un contraste sorprendente.
  • Muebles y paredes en tonos similares, apariencia armoniosa y perfecta.
  • Las paredes decorativas pueden ayudar a resaltar muebles clave. También añaden profundidad a la habitación.

Coordinar suelos y alfombras

  • Si el color del suelo va bien con los muebles, se verá cohesivo. Pero si hay contraste, le dará un toque audaz.
  • Las alfombras y moquetas se pueden usar para unir el color de los muebles al resto de la habitación.

Errores más comunes

Uno de los errores más comunes al decorar es elegir muebles a juego para toda la habitación, lo que genera una falta de carácter e interés visual. Es mucho más efectivo mezclar o combinar diferentes piezas, ya que esto aporta profundidad y personalidad al espacio.

Otro fallo frecuente es ignorar la escala y la proporción de los muebles en relación al espacio disponible, lo que puede provocar una sensación de agobio o desequilibrio. Comprar muebles sin haber planificado previamente su disposición y funcionalidad también suele derivar en ambientes poco prácticos o incómodos.

Además, no tener en cuenta el estilo personal y dejarse llevar por modas, tendencias u opiniones ajenas puede hacer que el resultado final no refleje la identidad del habitante.

Poner demasiados muebles en una habitación es otro error habitual, así como caer en la compra compulsiva sin considerar si los nuevos elementos encajan con la decoración existente o si hay espacio suficiente para ellos. Esto puede generar un ambiente desordenado y poco funcional.

En la entrada del hogar, es fundamental elegir un lugar adecuado para la ropa y los zapatos, independientemente de si el espacio es grande o pequeño.

En la sala de estar, utilizar muebles oscuros en espacios pequeños puede resultar contraproducente, y no contar con un foco decorativo, como un acento, objeto o pieza destacada, limita el impacto visual.

En el comedor, es importante prever suficiente espacio en la mesa —entre 55 y 70 centímetros de anchura por comensal— y evitar que las sillas golpeen la pared u otros muebles al desplazarlas. También hay que asegurarse de que la mesa no sea demasiado pequeña y que pueda acomodar al número habitual de invitados.

En la cocina, un triángulo de trabajo incómodo o inseguro entre la cocina, el fregadero y la nevera puede dificultar las tareas cotidianas.

En el dormitorio, colocar una gran estructura sobre la cabeza es un error, al igual que no disponer de un lugar apropiado para la ropa. También se debe evitar que la cama bloquee una ventana, esté demasiado cerca de la puerta o se ubique en el centro de la habitación sin sentido funcional.

En espacios pequeños, no contar con muebles multifuncionales es una oportunidad perdida. Es esencial aprovechar al máximo cada rincón con elementos como un sofá cama, una cama abatible o una mesa de comedor extensible, que permiten transformar el ambiente según las necesidades.

También son muy prácticos los otomanos con almacenamiento, las mesas nido, los sofás modulares y las camas altas con zonas de almacenamiento debajo. Las sillas plegables, los cajones o los contenedores bajo las camas son soluciones inteligentes que optimizan el orden y la funcionalidad.

Estos muebles no sólo deben ser prácticos, sino también de buena calidad y durabilidad, fáciles de transformar y coherentes con el estilo elegido. Y, por supuesto, la comodidad debe ser siempre una prioridad.

Yolanda Infante Garrido

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