Las cremas son elaboraciones culinarias tamizadas que combinan ingredientes aromáticos con elementos que aportan sabor, espesor y textura. Su consistencia cremosa se logra gracias a los propios ingredientes o mediante la adición de harina, huevo, mantequilla o nata.
Estas preparaciones pueden servirse frías o templadas y suelen acompañarse de guarniciones decorativas que complementan su sabor y presentación.
El contenido de estas páginas se alinea con el objetivo de ofrecer conocimiento técnico accesible y útil para amantes de la cocina consciente.
Existen cinco grandes tipos de cremas
Cada tipo de crema tiene características distintivas en cuanto a ingredientes, técnicas de elaboración y guarniciones recomendadas.
Se elaboran exclusivamente con verduras, sin añadir espesantes artificiales. Se rehogan los ingredientes en aceite o mantequilla según su dureza, se añade caldo o leche y se cuece. Posteriormente se tritura y se pasa por un colador fino o chino. Se rectifica de sal y se sirve.
Estas cremas se dividen en blancas, que utilizan ingredientes como puerro, cebolla o coliflor cocidos en leche o caldo blanco y ligados con patata, y en cremas de color, que incorporan una verdura principal que aporta el tono característico, como el champiñón, el tomate o la zanahoria.
Crema de calabaza: Elaboración suave y reconfortante que combina la dulzura natural de la calabaza con el aroma de la cebolla y la zanahoria. Se cocina con caldo vegetal y se emulsiona con aceite de oliva, sal y pimienta para lograr una textura aterciopelada.
Ingredientes: calabaza, cebolla, zanahoria, caldo vegetal, aceite de oliva, sal, pimienta.
Vichyssoise: Clásica crema blanca de origen francés, servida tradicionalmente fría. Su base de puerro, patata y cebolla se cuece en leche y se enriquece con nata y mantequilla, resultando en una preparación delicada y elegante.
Ingredientes: puerro, patata, cebolla, leche, nata, mantequilla, sal.
Crema de champiñones: Preparación de sabor intenso y terroso, ideal para los meses fríos. Los champiñones se cocinan con cebolla y ajo, y se ligan con caldo blanco y aceite de oliva. Se sirve caliente, con un toque de pimienta recién molida.
Ingredientes: champiñones, cebolla, ajo, caldo blanco, aceite de oliva, sal, pimienta.
Crema de espárragos verdes: Crema ligera y primaveral que resalta el sabor fresco de los espárragos. Se combina con puerro y patata, y se cocina en caldo vegetal. Ideal para servir templada, decorada con puntas de espárrago salteadas.
Ingredientes: espárragos verdes, puerro, patata, caldo vegetal, aceite de oliva, sal.
Emplean lentejas, judías blancas o pintas como base. Estas legumbres se cocinan previamente, ya sea en blanco aromático o estofadas, y luego se trituran y tamizan. La ligazón proviene de la propia legumbre. Se rectifica de sal y se sirve con costrones de pan, nata líquida o ingredientes del propio plato.
Las cremas de legumbres secas ofrecen una textura densa y reconfortante, con sabores profundos que evocan tradición y cocina de raíz.
Crema de lentejas (Esaú): Elaboración cálida y reconfortante que combina lentejas cocidas con zanahoria, cebolla y ajo. Se cocina en caldo vegetal y se emulsiona con aceite de oliva, logrando una textura densa y un sabor terroso. Ideal para servir templada, acompañada de costrones de pan o un hilo de nata.
Ingredientes: lentejas cocidas, zanahoria, cebolla, ajo, caldo vegetal, aceite de oliva, sal.
Crema de judías blancas (Bretona): Preparación delicada y ligeramente dulce que utiliza judías blancas cocidas como base. Se enriquece con puerro y apio, cocidos en caldo de ave, y se suaviza con nata líquida. Perfecta para servir con picatostes o juliana de verduras.
Ingredientes: judías blancas cocidas, puerro, apio, caldo de ave, nata líquida, sal.
Crema de garbanzos con comino: Crema aromática y especiada que transforma los garbanzos cocidos en una propuesta envolvente. Se combina con cebolla y ajo, y se liga con caldo vegetal y aceite de oliva. El comino aporta profundidad y carácter. Se puede decorar con cilantro fresco o unas gotas de limón.
Ingredientes: garbanzos cocidos, cebolla, ajo, comino, caldo vegetal, aceite de oliva.
Crema de judías pintas (Conde): Elaboración intensa y de sabor robusto, que parte de judías pintas cocidas. Se cocina con tomate, cebolla y pimiento rojo en caldo de carne, dando lugar a una crema de color profundo. Se recomienda servir con costrones de pan o virutas de jamón curado.
Ingredientes: judías pintas cocidas, tomate, cebolla, pimiento rojo, caldo de carne, sal.
Son cremas elaboradas con un fondo o caldo y una roux, mezcla de harina y mantequilla que actúa como espesante. Se puede enriquecer con nata, yemas, salsa holandesa o sabayón. La nata se incorpora justo antes de servir, ya que no debe recalentarse. Se recomienda guarnecer con picadillo del ingrediente principal del caldo o verduras en juliana.
Velouté de ave: Preparación clásica y reconfortante que parte de un caldo de pollo ligado con roux. Se enriquece con yema de huevo y nata, lo que aporta una textura sedosa y un sabor suave. Ideal como base para platos de ave o para servir sola con picatostes.
Ingredientes: caldo de pollo, harina, mantequilla, yema de huevo, nata, sal.
Velouté de pescado: Elaboración delicada que utiliza fumet de pescado como base, ligado con harina y mantequilla. El vino blanco y la cebolla aportan profundidad y frescura. Se puede servir como entrante o como salsa para pescados blancos.
Ingredientes: fumet de pescado, harina, mantequilla, vino blanco, cebolla, sal.
Espaguetis con velouté de calabacín: Versión vegetal y ligera de la velouté, ideal para acompañar pastas. El calabacín se cocina con ajo y se liga con caldo vegetal, harina y mantequilla. El resultado es una salsa cremosa y suave, perfecta para platos principales.
Ingredientes: calabacín, caldo vegetal, harina, mantequilla, ajo, sal.
Vieiras gratinadas con velouté: Preparación elegante que combina vieiras con una velouté de pescado. La mezcla se cubre con pan rallado y perejil, y se gratina hasta obtener una superficie dorada y crujiente. Ideal como entrante en ocasiones especiales.
Ingredientes: vieiras, caldo de pescado, harina, mantequilla, pan rallado, perejil.
Son cremas de crustáceos como langostinos, cigalas o bogavantes. Se elabora un fondo con verduras aromáticas, se añaden los caparazones salteados y flambeados, junto con tomate, vino blanco y fumet. Se incorpora arroz como elemento de ligazón y se cuece durante veinte minutos. Tras triturar y colar, se rectifica y se sirve con nata líquida o el marisco salteado.
Bisque de camarón: Crema intensa y aromática elaborada con camarones cocinados con sus cáscaras, cebolla, zanahoria y tomate. Se flambea con vino blanco y se cuece en caldo de pescado. El arroz actúa como espesante y la nata aporta suavidad. Ideal para servir con los camarones salteados como guarnición.
Ingredientes: camarones con cáscara, cebolla, zanahoria, tomate, vino blanco, caldo de pescado, arroz, nata.
Bisque de langostinos: Preparación elegante que combina langostinos con puerro, apio y tomate. Se cocina en fumet con vino blanco y se liga con arroz. La nata aporta textura cremosa y redondea el sabor. Se puede decorar con langostinos salteados o un hilo de nata.
Ingredientes: langostinos, puerro, apio, tomate, arroz, fumet, nata, vino blanco.
Bisque de marisco con jamón ibérico: Versión sofisticada que incorpora langostinos y jamón ibérico. Se cocina con puerro, zanahoria y tomates secos, y se liga con arroz y nata. El jamón aporta un contraste salino y profundo que enriquece el perfil del marisco. Ideal para ocasiones especiales.
Ingredientes: langostinos, puerro, zanahoria, tomates secos, arroz, nata, jamón ibérico, vino blanco.
Bisque de langosta: Crema de sabor refinado que parte de langosta cocinada con puerro, zanahoria, apio y ajo. Se saltea en mantequilla y se cuece en caldo de pescado con arroz como espesante. La nata aporta untuosidad y equilibra el sabor marino. Se recomienda servir con carne de langosta salteada.
Ingredientes: langosta, puerro, zanahoria, apio, ajo, mantequilla, caldo de pescado, arroz, nata.
Son cremas frías elaboradas con ingredientes crudos, que al triturarse actúan como espesantes naturales. Se aliñan con aceite, vinagre y sal. Los ingredientes se maceran previamente, se trituran, se cuelan y se conservan en frío. Se guarnecen con picadillos de los ingredientes principales o complementarios, como uvas, melón o jamón.
Gazpacho andaluz: Preparación clásica del sur de España, elaborada con tomate maduro, pimiento verde, pepino, ajo y pan. Se aliña con aceite de oliva, vinagre de Jerez y sal, y se sirve muy frío. Su textura ligera y su sabor refrescante lo convierten en un imprescindible del verano.
Ingredientes: tomate, pimiento verde, pepino, ajo, pan, aceite de oliva, vinagre de Jerez, sal.
Gazpacho de remolacha: Versión colorida y ligeramente dulce del gazpacho tradicional. La remolacha cocida se mezcla con tomate, cebolla y ajo, y se aliña con vinagre y aceite de oliva. Su sabor terroso y su vibrante color lo hacen ideal para una presentación llamativa.
Ingredientes: remolacha cocida, tomate, cebolla, ajo, vinagre, aceite de oliva, sal.
Gazpacho de melón: Crema fría de sabor suave y afrutado, perfecta para los días calurosos. El melón se combina con pepino, menta y unas gotas de limón, y se emulsiona con aceite de oliva. Se sirve muy frío, decorado con hojas de menta o virutas de jamón.
Ingredientes: melón, pepino, menta, limón, aceite de oliva, sal.

Ajoblanco: Gazpacho blanco de origen andaluz, elaborado con almendras crudas, pan y ajo. Se emulsiona con aceite de oliva y vinagre, y se aligera con agua fría. Tradicionalmente se sirve con uvas peladas o trozos de melón, aportando contraste dulce y textura.
Ingredientes: almendras crudas, pan, ajo, vinagre, aceite de oliva, agua, uvas.
Las cremas son mucho más que una técnica culinaria: son una forma de transformar ingredientes humildes en platos llenos de sabor, textura y emoción. Desde las hortalizas frescas hasta los crustáceos, pasando por legumbres, fondos y frutas, cada tipo de crema ofrece una oportunidad para explorar la cocina desde la sensibilidad, la estacionalidad y el respeto por el producto.
En Girasoles entendemos la cocina como un acto de cuidado. Por eso, te invitamos a experimentar con estas recetas, adaptarlas a tu entorno, jugar con las guarniciones y descubrir nuevas combinaciones. Ya sea en una mesa cotidiana o en una celebración especial, las cremas pueden ser el hilo conductor de una cocina ligada a la tierra, a la memoria y al presente.
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Yolanda Infante Garrido
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