1.1.3-Legumbre: nutrición, tradición y cocina consciente.

Las legumbres han acompañado al ser humano desde el Neolítico, siendo uno de los primeros productos cultivados por distintas civilizaciones en Asia, América y Europa. Su historia está profundamente ligada al desarrollo de la agricultura y a la evolución de la cultura de la alimentación.

Desde hace más de diez mil años, las legumbres han sido parte esencial de la dieta humana. Se han encontrado restos de lentejas, guisantes y garbanzos en yacimientos arqueológicos del Creciente Fértil, región que abarca Mesopotamia, Siria y Palestina, donde se desarrolló la agricultura primitiva. En esta zona, los primeros agricultores cultivaban legumbres junto con cereales como el trigo y la cebada.

En el antiguo Egipto, las legumbres eran consumidas por todas las clases sociales. Los garbanzos y las habas se cocinaban en guisos y panes, y también se ofrecían en rituales funerarios.

En Grecia y Roma, las legumbres formaban parte de la dieta cotidiana. Los romanos valoraban especialmente las lentejas, que consideraban símbolo de humildad y nutrición.

Durante la Edad Media, las legumbres se consolidaron como alimento básico en Europa, especialmente entre las clases populares, por su facilidad de cultivo, conservación y aporte nutricional.

En América, las legumbres como los frijoles, los cacahuetes y los altramuces fueron cultivadas por civilizaciones precolombinas. Los mayas y aztecas integraron los frijoles en su dieta junto al maíz.

En Asia, la soja fue cultivada desde hace más de 3.000 años, siendo base de productos como el tofu, la leche de soja y el miso.

Las legumbres han tenido un papel importante en la sostenibilidad agrícola

Además de su valor alimentario, su capacidad para fijar nitrógeno en el suelo mejora la fertilidad de la tierra, lo que ha permitido su uso en rotaciones de cultivo desde tiempos antiguos. Esta propiedad ha sido clave en la agricultura tradicional y sigue siendo relevante en prácticas agroecológicas actuales.

Las legumbres no solo alimentan, sino que también cuentan historias de migraciones, intercambios culturales y adaptaciones climáticas. Desde el dhal indio hasta la fabada asturiana, cada plato con legumbres es testimonio de una tradición que ha cruzado siglos y continentes.

Se trata de frutos secos que crecen en vainas, pertenecientes a la familia de las leguminosas. Son semillas comestibles que han formado parte de la dieta mediterránea desde tiempos ancestrales.

Su riqueza nutricional y versatilidad las convierten en ingredientes esenciales para una alimentación saludable y sostenible.

Valor nutricional de las legumbres

Las legumbres son ricas en hidratos de carbono de absorción lenta, lo que las convierte en alimentos ideales para personas con diabetes.

Aportan altas cantidades de proteínas vegetales, aunque incompletas, por lo que se complementan muy bien con los cereales.

Son fuente de fibra, hierro, calcio, magnesio, zinc y vitaminas del grupo B. Su contenido en grasas es bajo, excepto en el caso de la soja, y en su mayoría se trata de grasas insaturadas. Además, sacian el apetito y favorecen la digestión.

Conservación de las legumbres y su calidad

Es recomendable comprar legumbres recién recolectadas, especialmente entre septiembre y octubre. Para conservarlas, lo mejor es almacenarlas en sacos de tela, en lugares frescos y sin luz directa. La calidad depende del grosor del hollejo, de la homogeneidad del grano, de su procedencia y del grado de desecación, factores que influyen directamente en la facilidad de su cocción

Cocción de las legumbres general

Antes de cocinarlas conviene lavarlas cuidadosamente. Se recomienda un remojo previo de entre 8 y 24 horas, según la variedad. La cocción debe ser lenta, evitando que se rompa el hervor. Durante el proceso es aconsejable desespumar para eliminar impurezas.

Los ingredientes deben añadirse calientes para no cortar la cocción y, al mover la olla, es preferible hacerlo por las asas en lugar de utilizar una cuchara.

“Las legumbres son mucho más que un alimento básico: cada variedad guarda su propia historia, textura y secretos de preparación. Entra y descubre un recorrido completo por garbanzos, lentejas, alubias y más, con indicaciones precisas de cocción adaptadas a cada tipo. Aquí encontrarás cómo elegir la legumbre adecuada y el tiempo justo para que cada plato conserve sabor, nutrientes y tradición.”

Cantidad de legumbres por comensal

Tipo de legumbreCantidad cruda por personaCantidad cocida por persona
Secas (lentejas, garbanzos, alubias)60–80 g150–200 g
Cocidas (de bote o ya preparadas)150–200 g
En ensaladas o guarniciones40–60 g crudas100–150 g cocidas

Cocina Internacional con Legumbres

Las legumbres son protagonistas en múltiples culturas:

En India se preparan dhal de lentejas y curry de garbanzos
En Oriente Medio destacan el hummus y el falafel
En Asia se consumen en forma de tofu, miso y edamame
En Latinoamérica son habituales los frijoles negros y los tamales con masa de legumbre
En Europa se integran en potajes, ensaladas templadas y cremas

Son versátiles, nutritivas y sostenibles. Conocerlas y cocinarlas es una forma de cuidar nuestra salud y el planeta.

Essaü consiste en lentejas con arroz en el Magreb
Chantilly son lentejas con nata y quenefas de ave en Francia
Conti son lentejas con tocino y perifollo
Lionesa son lentejas con cebolla en mantequilla

Las legumbres son más que alimento
Son símbolo de tradición, nutrición consciente y cocina que cuida el cuerpo y el alma. Desde el cocido castellano hasta el hummus mediterráneo, las legumbres nos conectan con la tierra y con quienes nos rodean.

Las legumbres, pese a ser un alimento esencial para la salud y la sostenibilidad, atraviesan un momento delicado. Su consumo ha caído, la producción nacional se estanca y dependemos cada vez más de importaciones. Recuperar su lugar en la dieta y en los campos es un reto clave para el futuro.

Yolanda Infante Garrido

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