Los guisos son elaboraciones tradicionales que comparten técnica y espíritu con los potajes. Se basan en la cocción prolongada de carnes, patatas o verduras en un medio líquido, lo que permite extraer y concentrar los sabores de cada ingrediente. Son platos reconfortantes, típicos de la cocina casera y regional, que se adaptan a múltiples variantes según el producto principal y el tipo de salsa.
El ragout es un tipo de guiso elaborado con carnes de segunda o tercera categoría, cocinadas lentamente en una salsa aromática. La preelaboración consiste en trocear la carne en dados, salpimentarla, enharinarla y freírla para sellar sus jugos. La salsa se prepara con un fondo de verduras aromáticas, vino y salsa de tomate, que se tritura y se cuela para obtener una textura fina. La carne se incorpora a la salsa y se cuece hasta que queda tierna. Se sirve con guarniciones como patatas cocidas o verduras salteadas, que aportan equilibrio y contraste.
Estos guisos parten de un fondo de verduras cortadas en brunoise, al que se añaden patatas en cachelos y caldo de carne o pescado. El ingrediente principal (carne, pescado, marisco o vegetal) se incorpora según su tiempo de cocción, para que todos los elementos queden en su punto. La cocción lenta permite que las patatas absorban los sabores del caldo y del sofrito, dando lugar a platos sabrosos y nutritivos.
La menestra es una preparación a base de verduras, con poca cantidad de líquido. Puede elaborarse de dos formas: mediante un sofrito de cebolla, ajo y jamón, al que se añaden las verduras por orden de dureza y finalmente el caldo; o cocinando las verduras por separado y preparando una velouté (roux más fondo blanco) para el último hervor. En la menestra de verduras, se puede guarnecer con espárragos hervidos, alcachofas, patatas fritas, huevo cocido y jamón frito. En la versión con carne, esta se cuece o se fríe previamente y se termina junto con las verduras.

Guisos adaptados a dietas específicas
Los guisos tradicionales pueden transformarse fácilmente para responder a distintas necesidades alimentarias, sin perder sabor ni valor culinario. A continuación se presentan variantes pensadas para dietas vegetarianas, sin gluten, bajas en sodio y veganas, manteniendo la esencia de la cocina casera.
En la versión vegetariana, se sustituyen las carnes por proteínas vegetales como tofu, seitán o legumbres cocidas. El fondo se elabora con verduras aromáticas y caldo vegetal casero. El sofrito puede enriquecerse con tomate, pimentón y especias como comino o curry.
Ejemplo: ragout de tofu con patatas y zanahorias.
Para una dieta sin gluten, se evita el uso de harina de trigo en el enharinado de carnes o en la elaboración de salsas. Se puede utilizar harina de arroz o maicena como alternativa. También se revisan los embutidos y caldos comerciales para asegurar que no contienen gluten.
Ejemplo: guiso de patatas con pescado y espesado con maicena.
En la versión baja en sodio, se prescinde de embutidos curados y se elabora el caldo sin sal añadida. Se potencia el sabor con hierbas frescas como tomillo, romero, laurel y perejil. Las verduras se cocinan lentamente para liberar sus jugos, y se rectifica al final con un toque mínimo de sal marina o sal baja en sodio.
Ejemplo: menestra de verduras con sofrito aromático y guarnición de huevo cocido.
La versión vegana prescinde de cualquier ingrediente de origen animal. Se elabora con verduras, legumbres, cereales y grasas vegetales como aceite de oliva. El sofrito se realiza con cebolla, ajo y tomate, y se puede espesar con puré de legumbres o velouté vegetal.
Ejemplo: guiso de lentejas con calabaza, puerro y majado de ajo y perejil.
Estas variantes permiten que los guisos sigan siendo platos reconfortantes, accesibles y nutritivos, adaptados a diferentes estilos de vida. En Girasoles, esta diversidad refuerza el valor de la cocina como herramienta de inclusión, salud y aprendizaje.
Cocina regional: guisos con identidad propia
La riqueza gastronómica de España se refleja en la variedad de guisos que cada comunidad autónoma ha desarrollado, adaptando técnicas como el ragout, el guiso de patata o la menestra a sus productos locales y costumbres.

A continuación se presentan ejemplos representativos, clasificados por tipo de elaboración:
En Andalucía, el guiso de rabo de toro es un claro ejemplo de ragout. Se elabora con carne troceada, enharinada y dorada, cocida lentamente en una salsa de vino tinto, tomate y hortalizas. Es un estofado meloso, típico de Córdoba.
En Castilla y León, el guiso de carne con patatas responde a la técnica de guiso de patata. Se parte de un fondo de verduras, se añaden patatas en cachelos y carne de vacuno o cerdo, cocida en caldo con pimentón y ajo.
En Galicia, el guiso de ternera con grelos y patatas también se clasifica como guiso de patata. La cocción se realiza en un caldo suave, con carne de ternera, patatas y grelos, respetando los tiempos de cada ingrediente.
En Cataluña, el fricandó es un ragout de otoño. Se elabora con filetes de ternera enharinados, cocidos en salsa de vino blanco, tomate y setas como moixernons o rovellons. Es un estofado fino y aromático.
En el País Vasco, el marmitako de bonito es un guiso de patata marinero. Se cocina con patatas, bonito fresco, pimiento verde, cebolla y tomate, en un fondo de pescado que potencia el sabor del mar.
En la Comunidad Valenciana, el arroz caldoso con conejo y verduras se considera un guiso de patata por su estructura, aunque el arroz sustituye a la patata como base. Se cocina en cazuela con fondo de carne y hortalizas de la huerta.
En Extremadura, el guiso de cordero con pimentón es un ragout. La carne se trocea, se dora y se cuece lentamente en una salsa con cebolla, ajo, vino blanco y pimentón de la Vera, hasta que queda tierna y ligada.
En Aragón, el chilindrón de cordero también se clasifica como ragout. Se cocina con tomate, pimiento rojo, cebolla y vino blanco, en una salsa que se reduce lentamente para concentrar los sabores.
En Canarias, el guiso de papas con costilla y piña de millo es un guiso de patata. Se elabora con papas, costilla salada, mazorca de maíz, calabaza y cilantro, cocido en agua con ajo y cebolla.
En Baleares, el guisat de peix es una menestra marinera. Se prepara con pescado fresco, patatas, tomate, cebolla, pimiento y un majado de almendras y pan frito, cocido en cazuela con poca cantidad de líquido.

Este recorrido permite comprender cómo las técnicas de guiso se adaptan al territorio, al producto y a la cultura. En Girasoles, esta clasificación ayuda a enseñar no solo recetas, sino también fundamentos culinarios que conectan técnica y tradición.
Yolanda Infante Garrido
Únete a la comunidad girasoles: Es gratis
Recibe cada mes inspiración para tu hogar y tu cocina, sin estrés y con mucho amor.
GIRASOLES
Adoración, devoción y lealtad: Amor por el hogar.



