


Principios clave de la ergonomía de la iluminación
Diseñar con luz para vivir mejor
La iluminación no solo revela el espacio: lo transforma. Una luz bien pensada mejora la funcionalidad, resalta el diseño y crea atmósferas que acompañan nuestras rutinas diarias.
La ergonomía aplicada a la iluminación busca que cada punto de luz se adapte a las personas, no al revés: respetando proporciones, alturas, intensidades y usos reales. Porque forzar la vista también cansa… y mucho
Objetivos esenciales de la iluminación ergonómica
Una buena iluminación responde a tres funciones fundamentales:
- Resaltar elementos de diseño
- Mejorar la funcionalidad y el confort visual
- Crear puntos focales y atmósferas
Si solo ilumina “para ver”, se queda corta.
Tipos de iluminación artificial
La luz se organiza en capas, no en un único punto central.
Iluminación ambiental
Es la base general del espacio.
Debe de ser suave, difusa y uniforme, permite desplazarse y realizar tareas básicas sin esfuerzo.
Se logra con lámparas de techo, plafones o luminarias con difusores.
Luminarias descendentes: separadas entre 120 y 180 cm.
Iluminación de tareas
Diseñada para actividades concretas como leer, cocinar o trabajar. Aquí no se negocia: ver bien evita errores, fatiga y malas posturas.
Se utilizan lámparas con brazos articulados, cabezales giratorios o luminarias colgantes.
- Intensidad: entre 300 y 3000 lux según la tarea y la edad
- Altura: lámparas a 40–60 cm sobre la superficie de trabajo
- Colgantes: a 75–90 cm sobre mesas o encimeras
Iluminación de acento
Aporta intención estética y dirige la mirada. Se utiliza para destacar elementos arquitectónicos, texturas u objetos concretos.
Se aplica con focos empotrados, apliques, iluminación de cuadro o tiras LED.
Iluminación de almacenamiento
Mejora la visibilidad en armarios, cajones y zonas de trabajo.
Se recomienda LED lineal o flexible, luces de disco o tiras bajo gabinetes superiores.
Pequeño detalle, gran diferencia en el día a día.
Temperatura del color: La luz también comunica sensaciones.
- Tonos cálidos (2700–3000 K): relajación, descanso
- Tonos fríos (3500–4000 K): concentración, actividad
Apliques de pared: entre 150 y 165 cm del suelo
Elegir mal la temperatura es como poner música a todo volumen para leer: molesto e innecesario.
Recomendaciones por área
Pasillos: Luz general combinada con acento. Sensores de movimiento, lámparas de techo que amplíen visualmente el espacio, espejos bien iluminados.
Salón: Iluminación múltiple para evitar puntos ciegos. Lámpara principal + lámparas de pie, mesa, tiras LED o apliques. La luz ayuda a separar zonas si el salón está conectado a cocina o comedor.
Cocina y comedor: Luz general uniforme + luz de tareas en zonas de preparación. Lámparas colgantes decorativas sobre la mesa. LED bajo gabinetes superiores.
Parámetros:
- Focos: separados 30–40 cm, a 20 cm de la pared
- Lámparas colgantes: mínimo 90 cm sobre superficies



Dormitorios: Luz suave y difusa. Apliques junto a la cama, lámparas de mesa o pie. Evitar deslumbramientos. Interruptores accesibles. Iluminación adaptada a actividades como lectura o planchado.
Dormir bien empieza por no pelearte con la luz.
Baños: Luz general + luz de acento en lavamanos, ducha y bañera. Espejos iluminados por ambos lados, sin deslumbrar. Lámparas con protección IP adecuada según zona (IP24, IP44, IP67).
- Zona superior: lámparas en techo
- Zona media: apliques a nivel de los ojos
- Zona inferior: iluminación decorativa hasta 100 cm
Aquí la seguridad no es negociable.
Escaleras: Seguridad ante todo. LED en escalones o pasamanos, lámparas colgantes si no obstruyen el paso, focos empotrados o apliques laterales.
Habitaciones sin ventanas: Luz brillante combinada con elementos claros. Espejos para ampliar visualmente, tiras LED detrás de cortinas o persianas para simular entrada de luz natural.
No sustituye al sol, pero ayuda bastante.
Enchufes e interruptores: La planificación del cableado debe hacerse en función del mobiliario.
- Interruptores: entre 80 y 110 cm del suelo, a 5–20 cm de puertas
- Enchufes: entre 20 y 30 cm del suelo, con variantes según estancia
- En baños y cocinas: enchufes con toma de tierra y protección IP
- Tipos: empotrados, con tapa, a prueba de niños, incorporados en muebles
Un enchufe mal puesto es un problema diario.
Iluminar bien no es poner más luz, es ponerla donde toca, cuando toca y como toca.
Una iluminación ergonómica protege la vista, mejora el confort y acompaña tu ritmo de vida sin imponerse.
En Girasoles lo tenemos claro:
la buena luz no se nota.
Se agradece.
Yolanda Infante Garrido
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