El risotto es uno de los platos más representativos de la cocina italiana
El risotto es uno de los platos más representativos de la cocina italiana del norte, especialmente en regiones como Lombardía y Piamonte. En Girasoles, lo abordamos como una técnica singular de cocción del arroz, que ha sido adoptada en todo el mundo y reinterpretada con productos locales.
Su textura cremosa, su cocción gradual y su acabado graso lo distinguen de cualquier otra preparación con arroz.
Variedades de arroz recomendadas para el rissoto
Para lograr un risotto auténtico, es imprescindible utilizar variedades de arroz de tipo japónica, con alto contenido en almidón y buena resistencia a la cocción prolongada:
- Arborio: grano medio, libera almidón de forma constante, ideal para risottos clásicos.
- Carnaroli: grano medio, más firme que el arborio, mantiene mejor la estructura y permite mayor margen de cocción.
Proporción de líquido/arroz
La técnica del risotto no se basa en añadir todo el líquido de una vez, sino en incorporarlo gradualmente. Aun así, se calcula una proporción total aproximada de:
1 volumen de arroz × 2,5 volúmenes de líquido
El líquido puede ser caldo de verduras, carne, pescado o marisco, siempre caliente, para no cortar la cocción.
Técnica de cocinado del rissoto
La elaboración del risotto se basa en una secuencia técnica precisa, que permite controlar la textura y el sabor:
- Preparación del caldo
El caldo debe estar caliente y bien aromatizado. Se mantiene al fuego durante toda la cocción. - Sofrito base
En cazuela amplia, se sofríe cebolla picada en abundante aceite de oliva o una mezcla de aceite y mantequilla.
La cebolla debe quedar dorada, pero no tostada. Este paso favorece la liberación de almidón y aporta dulzor. - Adición de ingredientes duros
En este punto se pueden añadir ingredientes que requieran cocción prolongada, como setas, calabaza, espárragos o carnes.
Se sofríen junto con la cebolla para que desarrollen sabor y se integren en la base del risotto. - Tostado del arroz
Se añade el arroz medido y se sofríe durante 1–2 minutos, hasta que esté ligeramente transparente.
Este paso sella el grano y prepara su estructura para la cocción gradual. - Deglaseado con vino
Se incorpora vino blanco (aproximadamente ½ volumen del arroz).
Se deja evaporar el alcohol, lo que aporta acidez y profundidad al conjunto. - Cocción gradual
Se añade el caldo caliente poco a poco, removiendo constantemente.
Cada vez que el arroz absorbe el líquido, se añade más.
Este proceso dura entre 16 y 20 minutos, dependiendo del tipo de arroz y del punto deseado. - Adición de ingredientes blandos
Cuando el arroz está a media cocción, se incorporan ingredientes más delicados como mariscos, pescado cocido, espinacas o quesos suaves.
Estos no deben sobrecocerse, por lo que se añaden en los últimos minutos. - Finalización y mantecatura
Cuando el arroz está al dente y la textura es cremosa, se apaga el fuego.
Se añade el elemento graso: mantequilla, nata, queso parmesano o una combinación.
Se mezcla con cuidado y se deja reposar brevemente.
Servicio
El risotto se presenta estirado en el plato, lo que ayuda a cortar la cocción y estabilizar la textura.
Consideraciones técnicas
- La cremosidad del risotto no proviene de exceso de cocción, sino de la liberación controlada de almidón y la incorporación de grasa al final.
- El movimiento constante durante la cocción es esencial para liberar almidón y evitar que el arroz se pegue.
- El risotto puede dejarse a media cocción, enfriarse rápidamente y terminarse justo antes del servicio, técnica habitual en restauración.
La incorporación escalonada de ingredientes según su dureza garantiza una textura equilibrada y sabores definidos.
El papel del queso y la mantequilla en el risotto italiano
Queso: sabor, textura y tradición
- Parmigiano Reggiano: el “rey de los quesos”, aporta umami, profundidad y textura granulada. Se usa rallado en pastas, risottos y carnes.
- Gorgonzola: queso azul italiano, intenso y cremoso, perfecto para salsas y risottos otoñales.
Mantequilla: base y acabado
- En el norte de Italia, la mantequilla sustituye al aceite de oliva como grasa principal.
- Se usa en el sofrito inicial del risotto junto con cebolla y en la mantecatura final, aportando brillo y untuosidad.
- En platos como el risotto alla milanese, la mantequilla es esencial para lograr la textura “all’onda”.
Yolanda Infante Garrido
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